jueves, 27 de agosto de 2015

Oh, Dulce ironia

Hay veces en la vida que tomamos decisiones apresuradas, por personas incorrectas, pero buenas decisiones, lo que finalmente nos lleva a las personas correctas. Me resulta muy irónico como funciona todo en esta vida, casi puedo asegurar que lo entiendo, por eso siempre me río tanto, me preguntan porque me río y yo solo puedo reírme mas, puesto que la ironía es cada vez mas grande. También es irónico como me voy dando cuenta de algunas cosas y, a veces, me pregunto cómo fui tan idiota y no me di cuenta antes de ciertas cosas. Pero digamos que eso es lo que me define como persona, solo entiendo las cosas simples o las muy complicadas, el término medio está demasiado lejos de mi alcance por el momento, lo cual nuevamente resulta irónico.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Hablemos del infinito

Siguiendo la teoría de la relatividad de Einstein, podemos decir que existen dos posibilidades de universo:
1.       Hiperesferico: Cerrado e ilimitado, se expande y se contrae.
2.       Espacio Infinito: Se expande por siempre.


Supongamos que nos encontramos en un espacio hiperesferico, podríamos decir que aun así nos encontramos en un espacio infinito, no porque no tenga limites, sino por el simple hecho de que nunca encontraríamos los bordes o limites de dicho universo. ¿Cómo podríamos alcanzar los límites? Azar, o quién sabe. Imaginen el universo como una habitación oscura, enorme, en la cual no hay gravedad, ahora piensen que las paredes de esa habitación se mueven a su propia voluntad, expandiendo y achicando la habitación, de tal manera que nunca llegues a ninguna pared. ¿Cuál sería tu primer pensamiento? O esta habitación es infinita, o no me he desplazado lo suficiente para llegar a una pared. Es una locura, porque podemos estar un tiempo indeterminado, por no decir infinito, vagando en ese vacío y aún así no encontrar una respuesta que satisfaga nuestras necesidades.

lunes, 3 de agosto de 2015

Descubriendome

Estaba en el laburo y me puse a leer textos de diversos temas, cuando me encontré con algo que me hizo acordar a mí mismo y me aclaro ciertas actitudes mías. El texto hablaba sobre la oratoria y como comunicarse con las personas, y en una parte aclaraba, que las personas a veces tienden a no comunicarse con otras personas por miedo a que pensaran.  Expresaba como una persona que es continuamente criticada negativamente tiende a aislarse, por ejemplo cuando uno tiene que hablar y tiene dos posibilidades “A” y “B”, elige quedarse callado, ya que “A” y “B” implican ser criticado negativamente. Creo que es una de las cualidades que nos definen como humanos, no digo que sea una buena cualidad, ni una mala, simplemente que nos define. Si nos comparáramos con los animales eso no es así, un perro no critica a otro por como ladra, o tal vez sí, pero no podemos saberlo con certeza ya que no hablamos su mismo idioma. 

Complicando la simpleza

Algo golpeo mi mente bruscamente, un pensamiento, una realidad. Me di cuenta que los humanos nos hemos esforzado demasiado por hacer las cosas más simples, pero termina resultando contraproducente, ya que una vez que nos encontramos con algo que no es simple, lo dejamos casi al instante, al menos hasta encontrar la manera de hacerlo simple. Me pregunto qué puedo hacer desde mi lugar, y la verdad no encuentro respuesta, es un dilema social, o al menos yo lo veo así, creo que es algo que debemos cambiar entre todos. No digo que compliquemos más las cosas, ni que sigamos dejando de lado las cosas difíciles, sino que aceptemos que podemos hacer lo que queramos, es cuestión de voluntad, tiempo y esfuerzo. A algunas personas puede costarle menos tiempo, a otras menos esfuerzo, pero eso se debe a que cada uno es diferente y posee diferentes recursos, pero eso no es un límite real, ya que no hay límite de lo que podemos hacer.

domingo, 2 de agosto de 2015

Una uva sentimental

Hoy vengo a hacer una recapitulación de mi vida, o al menos del día, me di cuenta de que hay que apreciar las pequeñas cosas que tenemos. Hoy me levante con un raro ánimo, lave los platos y me puse a cocinar, abrí una botella de vino, lo cual no hice nunca por mi cuenta, me serví un vaso, y me puse a degustarlo sentando en el balcón, mientras esperaba que se hiciera la comida. Me sentí bien, relajado, sintiendo que realmente estaba viviendo la vida, por más que no lo estaba compartiendo con otras personas, y tal vez es eso lo que nos hace disfrutar los pequeños momentos, esos tiempos cuando estas solo e igual sentís que estas viviendo. Que suerte que guarde vino suficiente para un vaso más, en este momento lo degusto casi imperceptiblemente, y lo mas raro, es que creo que este será mi vino favorito, o al menos el que tendrá ese gusto que me recordara los pequeños placeres de la vida.