Estaba todo en silencio, lentamente comencé a oír el segundero del reloj a lo lejos, se hizo cada vez más ruidoso, fue penetrando mi mente poco a poco, volviéndome loco. Se oían las ramas de los arboles agitándose por el viento, suave cada tanto, y otras un poco más bruscas, golpeteaban mi ventana lentamente, fue en ese momento cuando me di cuenta que me estaba volviendo paranoico. Estaba atrapado entre mis sabanas, escuchaba los autos pasar por la calle, algunos desaceleraban bruscamente, otros simplemente seguían su curso, otros frenaban y tocaban bocina a diestra y siniestra, buscando respuestas. También se escuchaba una pequeña estática, ese era el sonido más molesto porque era constante, no como el reloj que al menos me concedía unos milisegundos de silencio, ese sonido constante provenía de la heladera. Después de un rato comencé a oír voces a lo lejos, me resultaba imposible determinar que decían, al punto de no saber si eran voces reales o simplemente era mi mente jugandome una mala pasada. Cada tanto podía oírse a mi perro rasguñando la puerta, buscando un lugar donde resguardarse del frió nocturno, y tal vez, en busca de unos mimos de buenas noches. Debajo mio se escuchaban los ronquidos de mi hermano, secos, como una madera rompiéndose en el medio del bosque, haciendo así, imposible para mi conciliar el sueño. De un momento a otro también podía escucharse el momento en que algún familiar mio tiraba la cadena del baño y el consecuente sonido del inodoro cargando agua lentamente hasta concluir su carga habitual. Constantemente se oía al viento golpear los postigos de mi ventana, como queriendo entrar en mi habitación, cual persona que golpea la puerta para ingresar a una casa ajena. Luego, solo se oía el sonido de mi respiración, que iba desacelerándose en cada respiro, hasta que de un momento a otro deje de oír mi respiración, en ese momento me di cuenta que me había quedado dormido.
sábado, 23 de noviembre de 2013
jueves, 14 de noviembre de 2013
Ni una palabra mas
Todo va de mal en peor, extraño la soledad que tuve todo este tiempo viviendo solo, la soledad fue la única que no me lastimo, aquella que me acompaño segundo a segundo, fue una fiel compañera, siempre me acompaño en mis peores momentos y por eso la valoro. Lastima que no puedo decir lo mismo de la gente, si te acompañan es por pura conveniencia, si no lo hacen por eso tienen algún motivo especifico, pero solo quieren algo de vos, una vez que lo consigan se irán, así como se va todo en la vida, poco a poco, o de repente, nunca se sabe a ciencia cierta, lo único seguro es que se irán. A veces me pregunto que hacer con mi vida, simplemente me gustaría estar en silencio por toda la eternidad, es hermoso, no hay traición, no hay distracciones, solo vos y el silencio, de vez en cuando me pongo a pensar y pienso que me gustaría ser sordo, amo el silencio, te hace pensar mas claramente, te abre la mente, hace que no te afecten de ninguna manera lo que otros dicen de vos, no te afecta nada. A veces me veo a mi mismo como una piedra, fría y dura, que no demuestra sentimientos de ningún tipo, y generalmente soy así porque prefiero el silencio antes que la traición y las mentiras, no voy a gastar palabras en vano si alguien no ha de creerme, no voy a gastar palabras para que me digan que estoy en lo incorrecto, si voy a gastar palabras que al menos sea en algo que valga la pena, por eso en este momento voy a comenzar un pacto de silencio, nunca mas una palabra saldrá de mi boca, solo escribiré, sera mi único método de comunicación, o al menos eso intentare, espero que funcione, o al menos si me trae resultados.
Hay un texto que me hace acordar a esto, asique se los dejo aquí abajo:
...Goethe no se muestra siempre de acuerdo con su propia valoración de la palabra. En la madurez de su vida, escribió: "Hablamos demasiado. Deberíamos hablar menos y dibujar mas. A mi, personalmente, me gustaría renunciar totalmente a la palabra y, como la naturaleza orgánica, comunicar cuanto tenga que decir por medio de dibujos. Esa higuera, esa lombriz, ese capullo con el alfeizar de mi ventana a la serena espera de su futuro, son firmas trascendentales. Una persona capaz de descifrar bien su significado podría dispensarse totalmente de la palabra escrita o hablada. Cuando mas pienso en ello, mas me convenzo de que hay algo inútil, mediocre y hasta siento la tentación de decirlo afectado en la palabra. En cambio, ¡como impresiona la gravedad y el silencio de la naturaleza, cuando se esta cara a cara con ello, sin nada que nos distraiga, ante unas desnudas alturas o la desolación de unos viejos montes!." No podremos nunca eximirnos del lenguaje o de los otros sistemas de símbolos; porque es gracias a ellos, solamente a ellos, como hemos podido elevarnos por encima de los brutos, al nivel de los seres humanos. Pero, así como somos sus beneficiarios, podemos también muy fácilmente convertirnos en sus victimas. Debemos aprender a manejar con eficacia la palabra, pero, al mismo tiempo, debemos preservar y, en caso necesario, intensificar nuestra capacidad para mirar el mundo directamente y no a través del medio semiopaco de los conceptos, que deforma cualquier hecho determinado dándole el aspecto demasiado conocido de algún marbete genérico o alguna abstracción explicativa...
Hay un texto que me hace acordar a esto, asique se los dejo aquí abajo:
...Goethe no se muestra siempre de acuerdo con su propia valoración de la palabra. En la madurez de su vida, escribió: "Hablamos demasiado. Deberíamos hablar menos y dibujar mas. A mi, personalmente, me gustaría renunciar totalmente a la palabra y, como la naturaleza orgánica, comunicar cuanto tenga que decir por medio de dibujos. Esa higuera, esa lombriz, ese capullo con el alfeizar de mi ventana a la serena espera de su futuro, son firmas trascendentales. Una persona capaz de descifrar bien su significado podría dispensarse totalmente de la palabra escrita o hablada. Cuando mas pienso en ello, mas me convenzo de que hay algo inútil, mediocre y hasta siento la tentación de decirlo afectado en la palabra. En cambio, ¡como impresiona la gravedad y el silencio de la naturaleza, cuando se esta cara a cara con ello, sin nada que nos distraiga, ante unas desnudas alturas o la desolación de unos viejos montes!." No podremos nunca eximirnos del lenguaje o de los otros sistemas de símbolos; porque es gracias a ellos, solamente a ellos, como hemos podido elevarnos por encima de los brutos, al nivel de los seres humanos. Pero, así como somos sus beneficiarios, podemos también muy fácilmente convertirnos en sus victimas. Debemos aprender a manejar con eficacia la palabra, pero, al mismo tiempo, debemos preservar y, en caso necesario, intensificar nuestra capacidad para mirar el mundo directamente y no a través del medio semiopaco de los conceptos, que deforma cualquier hecho determinado dándole el aspecto demasiado conocido de algún marbete genérico o alguna abstracción explicativa...
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