Sentado en el balcón puedo observar la lluvia caer, una suave lluvia que me trae recuerdos. En realidad es un solo recuerdo, todavía recuerdo aquel día, viernes 16 de mayo, imposible olvidarme lo que sucedió, es un recuerdo hermoso y hoy quiero contarlo, a cualquiera que le interese.
Recuerdo que ese día me sentía nervioso, no sabia que iba a pasar, a su vez estaba ansioso porque quería que pasara algo. Recuerdo encontrármela en un esquina de un conocido restaurante de comida rápida, recuerdo saludarla, caminar junto a ella, reírnos juntos, eramos dos personas desparejas que por un día fueron perfectas. Recuerdo que luego de caminar un rato, nos encontrábamos en otro restaurante, recuerdo su sonrisa peculiar, recuerdo mis pequeñas travesuras, recuerdo terminar de comer y no poder moverme. Recuerdo que nos fuimos a paso lento por una avenida hasta desembocar en una plaza, recuerdo mirarla mientras ella hablaba y miraba hacia otro lado, recuerdo besarla mientras no me prestaba atención, recuerdo caminar junto a ella hasta mi departamento, nos recuerdo en mi cama, besándonos apasionadamente, ocultos del mundo, siendo quien queríamos ser en realidad, recuerdo la paz de ese momento, estar acurrucado junto a su cuerpo, recuerdo su sonrisa nerviosa entre beso y beso, recuerdo que debía irme, aunque yo no lo quisiera, tenia obligaciones que cumplir, aproveche cada segundo que tuve con ella. Recuerdo subir al colectivo con ella, ya que nos dirigíamos hacia el centro ambos, recuerdo besarla ahí mismo, entre toda la gente y recuerdo mi sonrisa en ese instante, recuerdo nuestras charlas poco normales, recuerdo bajar del colectivo y darle un beso de despedida, recuerdo como se me escapaba de mis manos con una sonrisa hermosa, quien pensaría que ese mismo día seria el ultimo día que la vería. Aun así ella esta en mi memoria, en este recuerdo, no importa que solo haya sido un día, es un recuerdo hermoso del que ambos somos responsables.
sábado, 12 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
Hoy
Podría decirse que todo comenzó como un día normal, o mejor dicho no tan normal. Me había levantado con un animo excepcional, el cual rara vez poseo, aunque no me duro mucho, ya que la frustración se apodero de mi poco a poco con cada cosa que hacia en el día, llegue hasta un punto en el que no daba mas y decidí acostarme, dormir, olvidarme de todo. Pensar que todo esto había pasado en el transcurso de dos horas, eran la una de la tarde y yo en mi cama intentando conciliar el sueño.
Siete horas más tarde...
Me sentía atrapado, asfixiado por el calor, comencé a sudar, intente despertar de esa pesadilla. Abrí los ojos lentamente, no entendía que pasaba a mi alrededor, lo único que sentía era la frustración. Poco a poco mis sentidos fueron armonizándose con el ambiente al que estaba acostumbrado, se comenzaron a escuchar pasos procedentes del departamento de arriba, empece a notar los coches pasar por la avenida, poco a poco volví en mi. Miro el reloj, y me encuentro con que son casi las ocho, la frustración no me deja pensar, decido conectarme a facebook y ver si había alguien con quien poder charlar. Inicio, bajo, subo, reviso el chat, inicio, observo las cargadas hacia los brasileños (imagino que perdieron contra Alemania), de repente me habla una amiga, comenzamos a hablar normalmente, le cuento mi problema, salta con sus problemas, me frustro. Intento pensar, necesito tener una actitud más positiva en este momento, decido ponerme a cocinar. Cocinar es algo que me pone de buen humor, comienzo haciendo una pasta con el ajo, lo condimento con sal y un poco de pimienta, pongo el agua a calentar con los fideos. Mientras cocino pienso, "podría escribir", asique me pongo a escribir esta entrada, a lo lejos escucho el agua hervir, dejo de escribir, coloco los fideos en la olla, pongo el fuego a mínimo y vuelvo a la computadora a continuar escribiendo.
Unos momentos después...
Voy a revisar los fideos, resulta que ya están, colo los fideos y me doy cuenta que hice comida para dos personas, tal vez porque necesito compañía, o tal vez porque te extraño, quien sabe, escribo estas ultimas palabras y me dirijo a cenar.
jueves, 3 de julio de 2014
No entiendo nada
Estoy acostado en mi cama, cegado por la luz blanca de mi computadora portátil, apenas siento mis ojos, saturados de tanta luz. Mis oídos aturdidos identifican bocinas de coches a lo lejos, me comienza a arder la garganta levemente, empiezo a perder el conocimiento.
Me despierto unas horas mas tarde, nuevamente me encandila la luz blanca, espero unos minutos hasta que la vista se me acostumbra y puedo observar que solo han pasado unos cuarenta minutos desde que perdí la conciencia. No entiendo nada, la mente me falla, mis sentidos fueron alterados de alguna manera, me siento diferente, intento levantarme lo cual me conlleva un gran esfuerzo, me dirijo hacia el baño, prendo la luz y me miro al espejo, no puedo creer lo que estoy viendo...
Me despierto unas horas mas tarde, nuevamente me encandila la luz blanca, espero unos minutos hasta que la vista se me acostumbra y puedo observar que solo han pasado unos cuarenta minutos desde que perdí la conciencia. No entiendo nada, la mente me falla, mis sentidos fueron alterados de alguna manera, me siento diferente, intento levantarme lo cual me conlleva un gran esfuerzo, me dirijo hacia el baño, prendo la luz y me miro al espejo, no puedo creer lo que estoy viendo...
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