domingo, 20 de abril de 2014
Encontré el pasado y lo volveré a encontrar
Hoy me encontré con el pasado, no se si les ha pasado, probar una comida, escuchar una canción, oler un perfume, y que eso te lleve a un recuerdo fugaz de felicidad o tristeza. El recuerdo que me vino a la mente fue el de mi padre, cuando yo era joven, recuerdo los domingos en los cuales hacia sus famosos tomates a la parrilla, recuerdo la simpleza y la felicidad que tenia en esa época, me trae nostalgia, el probar ese gusto a tomate con mostaza nuevamente, pero esta vez en soledad, desde otro punto de vista como quien diría. Y así, como empiezas a recordar una cosa, empiezas a recordar muchas más, recuerdo a mi madre, siempre preocupándose por todo, recuerdo a mis amigos del colegio, con los cuales me pasaba horas y horas jugando al dota, y pensar que hoy ya casi no hay comunicación entre nosotros, recuerdo a la gente que me decía que era inteligente y muy capaz, y observen mi persona ahora, empezando una carrera por tercera vez, no tan capaz como antes, también recuerdo un libro que leí, el cual me cambio y me hizo interesarme mas aun por la lectura, ese libro se llamaba "La sombra del viento" de Carlos Ruiz Zafon, recuerdo que leímos el primer capitulo en una clase de literatura, y me atrapo, no pude hacer nada contra el impulso de conseguirlo, le pregunte a la maestra como se llamaba el libro y quien era el autor, una vez que tuve esos datos me dirigí a comprar el libro, recuerdo leerlo con tanta pasión y con tanta emoción, que incluso hoy sigo teniendo esos sentimientos hacia los libros y hacia mi escritura. A veces es raro como llega una simple cosa, como el sabor agridulce del tomate con mostaza, a infundirnos tanta nostalgia y recuerdos.
miércoles, 9 de abril de 2014
Una sonrisa imborrable
Todo comenzó con su temor de quedarse sola para siempre, y yo le pregunte: "¿Que tiene de malo estar solo?"; ella dudo por un instante, me dijo que a veces era bueno estar solo, pero que ella necesitaba compañía, me dijo que necesitaba estar con alguien y olvidarse del mundo. En ese instante la comprendí, yo me encontraba en la misma situación, es más, yo quería ser ese alguien con quien ella se olvidara del mundo. Era raro ese pensamiento, pero lo tenia hace ya tiempo, y ella tenia el mismo pensamiento hacia mi, aunque yo lo desconocía. Unos momentos después ella me diría dos cosas, la primera, que en un momento de su vida pertenecí a sus pensamientos, y la segunda, que esos pensamientos no eran mutuos asique opto por no decírmelo hasta hoy. Lo que ella no sabia era que esos sentimientos eran mutuos, eramos dos personas pensándonos, pero sin decirle nada de esos sentimientos a la otra persona nunca sabríamos que podría haber pasado. Es verdad que si nos hubiéramos dicho las cosas antes hubiéramos tenido mas tiempo, pero así es la vida, uno arriesga cuando cree que puede ganar. Después de habernos dicho todo, nos miramos, yo no dejaba de sonreír como un idiota, esa sonrisa de felicidad que no te la podes sacar de encima, ella decía que se iba a desmayar, que nunca había pensado decírmelo. Y así es como los dos arriesgamos a ganar, podría decirse que por ahora vamos ganando. Esas pocas palabras, en tan poco tiempo, hicieron la diferencia, pero así como hicieron la diferencia hoy, la pueden hacer mañana, pero mientras tanto a disfrutar.
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