lunes, 11 de marzo de 2013

La comprensible casa azulada

Avanzaba lentamente, sin rumbo fijo, la buscaba a ella, la que me enamoro con su silencio, con su mirada y sus besos. No sabia donde encontrarla, así que me dirigí al bar que frecuentábamos juntos, uno de esos lugares que poca gente frecuenta, pero en el cual pasaron miles de emociones, miles de sentimientos y miles de historias, como esta que les estoy por contar.

Todo comenzó una noche de marzo, comenzaba el otoño, las hojas caían lentamente desde los arboles hasta mecerse suavemente en el frío y oscuro asfalto por el cual me encontraba yo caminando, mirando las estrellas. De repente me tope con una chica, parecía asustada y tímida, no quise ahuyentarla así que le ofrecí amablemente mi campera, ya que no paraba de temblar de frío, le pregunte donde vivía, a lo cual me contesto con la voz mas dulce que jamas había oído, a unas cuadras de aquí, siguiendo por esa calle. La acompañe en silencio, no sabia como reaccionar, era todo incertidumbre. Al llegar a su casa me dio la campera, poso lentamente sus labios sobre los míos  me beso apasionadamente y se retiro, con una sonrisa ruborizada.

Continuara....

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