miércoles, 9 de abril de 2014

Una sonrisa imborrable

Todo comenzó con su temor de quedarse sola para siempre, y yo le pregunte: "¿Que tiene de malo estar solo?"; ella dudo por un instante, me dijo que a veces era bueno estar solo, pero que ella necesitaba compañía, me dijo que necesitaba estar con alguien y olvidarse del mundo. En ese instante la comprendí, yo me encontraba en la misma situación, es más, yo quería ser ese alguien con quien ella se olvidara del mundo. Era raro ese pensamiento, pero lo tenia hace ya tiempo, y ella tenia el mismo pensamiento hacia mi, aunque yo lo desconocía. Unos momentos después ella me diría dos cosas, la primera, que en un momento de su vida pertenecí a sus pensamientos, y la segunda, que esos pensamientos no eran mutuos asique opto por no decírmelo hasta hoy. Lo que ella no sabia era que esos sentimientos eran mutuos, eramos dos personas pensándonos, pero sin decirle nada de esos sentimientos a la otra persona nunca sabríamos que podría haber pasado. Es verdad que si nos hubiéramos dicho las cosas antes hubiéramos tenido mas tiempo, pero así es la vida, uno arriesga cuando cree que puede ganar. Después de habernos dicho todo, nos miramos, yo no dejaba de sonreír como un idiota, esa sonrisa de felicidad que no te la podes sacar de encima, ella decía que se iba a desmayar, que nunca había pensado decírmelo. Y así es como los dos arriesgamos a ganar, podría decirse que por ahora vamos ganando. Esas pocas palabras, en tan poco tiempo, hicieron la diferencia, pero así como hicieron la diferencia hoy, la pueden hacer mañana, pero mientras tanto a disfrutar.

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