lunes, 30 de marzo de 2015

La novela

Finalmente mi novela va tomando forma, poco a poco descubro como avanzar en este pequeño gran proyecto, asique me he tomado la libertad de compartir con ustedes las primeras estrofas de la novela, espero que les guste y si tienen algún consejo, siempre pueden comentar acá o hablarme al facebook.

Titulo: ¿Como describirías al miedo?

Recuerdo recuperar la conciencia poco a poco, mi visión estaba dada vuelta, me encontraba tirado en el suelo, sentía el asfalto frío debajo de mí. Era una calle lateral, a pocos metros se podía escuchar el trafico matutino en la avenida principal. Intente incorporarme varias veces sin éxito, en una de las veces una rata salio corriendo desde abajo de una de mis piernas, la cual al parecer estaba sangrando, tenia un vendaje improvisado, hecho con una de las mangas de mi camisa. No recordaba, ni que me había herido, ni como, ni si alguien o yo mismo me hice el vendaje, la confusión me transmitía cierta preocupación, esa duda de sobre lo que había pasado, como un vació en mi mente, me hacia recordar algunas de mis noches de borracheras, solo que en este momento no había resaca, aunque si un leve dolor de cabeza. Finalmente pude levantarme apoyándome sobre uno de los contenedores de residuos situado cerca mio, luego de levantarme observe mis manos, llenas de una sustancia pegajosa, la cual no supe identificar, pero supe su procedencia al ver la misma sustancia sobre el contenedor que había utilizado para lograr el equilibrio. Me limpie las manos sobre el pantalón, mas que nada por una vieja costumbre que por otra cosa, revise mis bolsillos en busca de algo que pudiera aclararme algo de lo que hubiera pasado anoche, o en los últimos días, porque al parecer ni recordaba en que día de la semana estábamos. Encontré unos cuantos dolares, las llaves de mi departamento, algunos envoltorios de mis caramelos favoritos, una caja de cerillos de un club del que nunca había escuchado, "Le Fraue", imaginaba que era francés, o al menos eso aparentaba, y un recibo de una gasolinera en las afueras de New York. Antes de empezar a investigar, o al menos, intentar descubrir algo, opte por ir a mi departamento, salí a la avenida principal, la cual resulto ser la 9na, estaba a unas quince cuadras y decidí caminar, los pocos dolares que traía conmigo eran insuficientes para poder pagar un taxi, suficientes para ir en colectivo, pero prefería evitar miradas de desprecio por la situación en la que estaba. Llegue al departamento, me sorprendió ver la puerta forzada, ingrese rápidamente, el lugar estaba dado vuelta, papeles por todas partes, libros tirados al azar, algunas botellas de whisky rotas cerca de la cocina, no sabia como reaccionar, si llamar a la policía, o si averiguar realmente que había pasado por mi cuenta. Por un momento lo dude, pero finalmente, decidí llamar a la policía, no sin antes darme una ducha, y vendarme apropiadamente la pierna, se que alteraría la escena, pero en mi estado actual la policía me proporcionaría mas preguntas que respuestas. Fui al baño, abrí el grifo del la ducha, y cuando corrí la cortina, me encontré con el cadáver de una joven chica, cerré el grifo rápidamente, aunque ya no había mucho que hacer, ya había alterado completamente la escena. La chica, una mujer joven, diría de unos treinta años a lo mucho, atlética, su cabellera era de un negro obscuro, tenia unas cuantas cuchilladas sobre el pecho, deje de contarlas después de las ocho, me daba asco, nauseas, vomite en el lavamanos durante unos instantes, y dude completamente en que hacer a continuación, recupere la compostura, me senté en el sofá, y llame a la policía. Después de unos impacientes 20 minutos arribo un coche policial, me acerque a la puerta y les explique rápidamente lo que había pasado, para luego dejarlos pasar, uno de los policías se quedo conmigo, no se si por mi seguridad o por si era el principal sospechoso, y el otro se interno en el departamento hacia el baño donde se encontraba el cadáver, se lo escucho hacer unas cuantas llamadas y un rato después había otro coche policial y una ambulancia para transportar el cadáver, el oficial que se había quedado conmigo me pidió que lo acompañara a la comisaria para prestar testimonio sobre lo que había pasado. Luego de prestar declaración me dejaron libre, recordándome que mi departamento era ahora una escena del crimen y debía encontrar donde vivir hasta que se terminen de recoger todas las pruebas del crimen, del cual yo era un sospecho implícito para la policía. Realmente dudaba de haber sido el asesino de aquella mujer, pero en el vació mental en el cual me encontraba, me hacia pensar que realmente había una posibilidad.

Continuara...

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