martes, 24 de marzo de 2015

Una rosa maldita

Me desperté, sospeche estar en el cuerpo de otra persona, comencé a dudar si realmente me había despertado o era un sueño. No podía moverme, solo ver alrededor, mis músculos cansados apenas permitían el leve movimiento de mis parpados. Observe la pared, cubierta de pequeños rastros de sangre, vi un pequeño charco de vomito a mi lado, volví a mirar la pared y divise marcas, pero no cualquier marca, marcas hechas con uñas, como si alguien en la locura hubiera intentado arrancar la pared para escapar de algo que finalmente lo atraparía. Poco a poco pude empezar a moverme, comencé a sentir diversas cosas, la boca reseca, la falta de aire puro, el liquido que escurría en la cama, al principio no lo había sentido, pero ahora el olor y la humedad eran mas susceptibles a mi, en algún momento, inconscientemente o en un estado de locura había liberado todo fluido desde mi interior. Cuando por fin pude levantarme, me asome lentamente al baño, mi visión comenzó a fallarme, empezaron a aparecer diminutas sombras en la pared, como si fueran cucarachas escapando de algo que las mataría, me asuste brevemente, pero aun así avanzando hacia mi objetivo de mirarme al espejo. En el instante que vi mi reflejo, el espejo se hizo añicos, se desperdigaron millones de trozos por todo el lugar, formando una inusual figura en el piso, casi como una rosa perfecta. En este punto la sequedad se fue pronunciando más, por lo que opte ir a la heladera a buscar algo de beber, y lo único que encontré fue una botella con una rosa adentro.

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